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Las librerías están vivas.

La angustia del bibliófilo

Lamentablemente, no se puede vivir solo leyendo y muchas veces el tiempo que tengo para leer más de un par de hojas es muy escaso.

El descubrimiento fortuito de un libro en especial es lo que nos hace descubrir la pasión por la lectura. Luego, con el afán por leer, llega la bibliofilia. En algún momento que no recuerdo perdí la cuenta de la cantidad de libros que tenía pero seguía comprando porque, aunque tenía una pila en espera de ser leídos, no podía perder la oportunidad de adquirir los nuevos títulos que me habían interesado.

Lectora de Librero en Andanzas.

Lamentablemente, no se puede vivir solo leyendo y muchas veces el tiempo que tengo para leer más de un par de hojas es muy escaso. Entonces, ahora me enfrento a una decepción constante. Mi biblioteca crece y crece, pero mientras no encuentre el momento para sentarme y leerlo todo, los libros se van convirtiendo en tesoros que no puedo abrir. A veces, cuando los veo imagino todo lo que todavía me ocultan, quizá todas las palabras que necesito oír, el camino mágico para cambiar mi vida, las palabras de ánimo para seguir o la historia que se quedará en mi alma para siempre.

Librero en Andanzas, Pachuca.

Y así, el sufrimiento empeora cada vez que entro a la librería o veo los libros de la bodega. Al verlos entiendo que no importa si en verdad pudiera pasar lo que me queda de vida leyendo, jamás podría leer todos los libros. El final de mi vida llegará y tendré que aceptar que me iré sin descubrir todos los secretos, como uno de esos finales que quedan abiertos.

Librero en Andanzas, Pachuca.

Sin embargo, a veces también pienso que llega a nosotros lo que necesitamos y no hay más. Seguro que en esta vida leeré lo que me haga falta y no necesito mortificarme, mis libros, los que no alcance a leer, seguro que llegarán a alguien más que los disfrutará algún día. Mientras tanto, dejaré de escribir un rato y me sentaré a leer un capítulo más.