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Las librerías están vivas.

Letras de media noche

El tacto y el olor del papel se combinan con la comodidad de sus almohadas para llevarla a todos esos mundos que se esconden en las letras.

Pese a que hay días en los que Isabel llega a casa con la sensación de que su cerebro comenzará a sacar humo en cualquier momento, la mayor parte de la semana tiene el tiempo y la energía suficiente para leer un pedacito de su libro.


Una vez que se prepara para dormir, se recuesta dentro de sus cobijas. Pocas sensaciones son tan agradables como cuando finalmente podemos acostarnos en nuestras camas, con las sábanas frescas y las cobijas suaves. A este sentimiento tan reconfortante, Isabel le suma la emocionante sensación de seguir leyendo el libro que tiene sobre el buró y volver a donde se quedó la noche anterior.


El tacto y el olor del papel se combinan con la comodidad de sus almohadas para llevarla a todos esos mundos que se esconden en las letras. Sin darse cuenta, Isabel, en la seguridad de su dormitorio, sufre y celebra con los protagonistas sin disimular nada. Aquel lugar es su fuerte, donde solo su imaginación tiene cabida.


Dependiendo del día y de sus energías, la lectura puede irla arrullando poco a poco de forma que el sueño la vence mientras trata de fijar su atención en las palabras. En esas ocasiones, al despertar, el libro amanece en los lugares más insospechados. Puede quedarse toda la noche sobre la cara de Isabel, aparecer debajo de la cama o salir volando hasta el otro lado de la habitación por una patada mal puesta en medio de los más profundos sueños.


También puede que la lectura sea tan emocionante que Isabel no pueda soltarla, entonces tiene que tener la fuerza de voluntad para dejar de leer antes de que sea demasiado tarde, porque los deberes llaman al día siguiente. Siempre es difícil dejar de leer cuando el libro es muy bueno, pero Isabel se consuela recordando que él libro siempre estará allí por las noches esperando su momento mágico antes de ir a dormir.


Lo importante es siempre encontrar nuestro momento especial para leer aunque sea unas páginas al día.