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Las librerías están vivas.

Un alfiler es a un libro

Dado que todos los días llegan miles y miles de libros es difícil pero nunca imposible mantener el orden

Alberto Soto en su labor de recoger libros.

Los libros que tenemos son libros usados que rescatamos de muchos lugares. Son de bibliotecas de muchas personas que ya no quieren o no pueden conservarlos. Una vez que el material queda en nuestras manos también adquirimos la labor de darles a esos libros una segunda oportunidad.

Bodega de Librero en Andanzas. Del muro de Sergio Núñez.

El primer paso de la nueva aventura que vivirán los libros está en nuestra bodega principal que se encuentra en Ojo de Agua. Allí llegan los chicos de bodega con las camionetas repletas de libros nuevos. Una vez que el material es descargado y transportado a las tarimas llega el momento de clasificarlo.

Dado que todos los días llegan miles y miles de libros es difícil mantener el orden. Hay días en los que las pilas de libros y cajas llegan tan alto que pareciera imposible clasificar tantos libros, pero lo cierto es que tenemos un orden muy estricto. Procuramos colocarlos en secciones específicas, con materiales por temas, por editoriales o por autores que nos permiten acudir rápidamente a ellos cuando es necesario.

Bodega de Librero en Andanzas. Del muro de Sergio Núñez.

Y aunque a veces perdemos de vista los títulos que vamos encontrando, y se quedan enterrados debajo de los que van llegando, es muy bonito cuando volvemos a verlos y nos sorprendemos de tenerlos una vez más. Nos encontramos con ellos de nuevo y la emoción es la misma que la primera vez.