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Las librerías están vivas.

Una recomendación para hacerme feliz

Si me permiten puedo sugerir una recomendación acerca de cómo tratar o mejor dicho cómo no deben maltratar sus libros.

Sé que el afán es proteger del polvo, el cochambre, sabandijas o para que sus molestas visitas no sepan acerca de los tesoros que hay en su biblioteca, eso es muy comprensible; pero el forrar los libros puede traer consecuencias.

Usted con infinito cuidado ha puesto con adhesivo el forro protector ¡ Mal muy mal ! Ese adhesivo además de ser agresivo con el papel impacta desagradablemente en la estética, aun consiguiendo despegar deja una marca grasienta ¡Si! Con lo que los libros quedan para siempre con una textura desagradable difícil de tolerar. No señora, no señor para eso está la cubierta exterior lo dice su nombre.

Las camisas pueden estar completamente erosionadas pero la estructura estética del libro está a salvo de todo daño. Esas marcas, arrugas, fracturas; son una especie de kilometraje que un bibliómano definitivamente sabe apreciar.

O en el peor de los casos hacerlo con un libro rústico ¡Oh, no! Aun siendo precavidos a veces impactan en una portada entera afectando para siempre la estructura del libro.

Por favor yo sé que la economía a veces no está para superficialidades, pero hay unos re- encuadernados muy bellos y si usted no puede darse tal lujo entonces sólo proceda a resguardarlo y así todos; usted, los libros y yo seremos más felices