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Las librerías están vivas.

Viva la risa de los niños

Sobre animales de rancho me dijo que ya tenía muchos, las vacas y los toros eran sus favoritos.

Casi todos los días he visto a niños jalar a sus papás hacia la librería. Ellos saben bien lo que pueden encontrar en los libros y les gustan.
Cierto día entró un pequeño acompañado de su madre. Estaba muy feliz y no dejaba de decirle a su mamá lo asombrado que estaba por la cantidad de libros que hay aquí. Con mucha ternura escuchamos como el pequeño fue pidiendo “permiso” a todos hasta que su mamá lo acercó a la sección para niños.

Me acerqué a ofrecerles mi ayuda y el niño, con mucha seguridad, me dijo que le encantaban los animales. Le enseñé varios cuentos a él y a su mamá pero ninguno lo convencía. Sobre animales de rancho me dijo que ya tenía muchos, las vacas y los toros eran sus favoritos. Luego le enseñé algunos sobre tigres, leones y osos, pero me dijo que esos le daban miedo y no le gustaban tanto.

Finalmente, encontré, escondido entre los demás, un libro sobre dinosaurios. Al instante quedó sorprendido. Era un libro muy grande y colorido. El pequeño estaba encantado con los dinos y su mamá, al verlo tan feliz, le compró el libro enseguida. Cuando iban saliendo el niño le dijo “¡Gracias mami, eres la mejor! y la cara de felicidad de la mamá era igual a la de su hijo con su nuevo libro.

Es increíble lo que el libro adecuado puede causar en un niño.