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Las librerías están vivas.

Ya no cabemos en la bodega

Somos marineros en espera de nuevas aventuras entre olas y olas de papel

Hay que saber dónde pisar. Cuando se escucha una pila de libros cayendo sabemos que alguien sale, quizás al estudio a tomar fotos o, simplemente, a tomar aire.

Las bromas sobre un mar de libros dejaron de hacer gracia cuando olvidamos un celular sobre una pila de libros y las olas se lo llevaron a lo profundo, de no ser por el sonido que emitía cuando marcaban, seguro se perdía en los remolinos de libros por algunos años.
Cuando se trata de un lápiz ni buscarlo es bueno, aparecerá algún día, cuando los libros ya no lo ocupen.

A pesar de esta inundación de letras nos gusta aventurarnos entre títulos, los clásicos son los más peligrosos, si caes ahí seguro que no regresas, podríamos asegurar lo mismo con los de filosofía, los de terror son monstruos marinos a los que tememos.

Somos marineros en espera de nuevas aventuras entre olas y olas de papel.