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El refugio de un amor perdido

En una fría tarde de Pachuca, Sarah estaba en “Librero en Andanzas”, en busca de refugio entre las páginas de los libros para aliviar su corazón herido. Había pasado por una dolorosa ruptura con su amado Daniel, y el dolor la abrumaba de manera implacable. Caminaba por los pasillos, buscando alguna historia que pudiera distraerla de su pesar.

Finalmente, encontró un libro de poesía que llamó su atención. Al abrirlo, notó algo inusual en su interior: una carta doblada y escondida entre las páginas del final del libro. Intrigada, desplegó el papel y comenzó a leer con manos temblorosas:

“Mi amado Daniel,

A medida que escribo estas palabras, mi corazón se sumerge en un profundo abismo de melancolía. Sé que ya no estamos juntos, y aunque mi mente intenta aceptarlo, mi alma sigue aferrada a los recuerdos de nuestro amor. Este libro que ahora sostienes en tus manos fue testigo silencioso de los momentos más felices de nuestra historia.

Cada una de las palabras de este libro representa los sueños que compartimos, las promesas que hicimos y los besos robados en la penumbra de la noche. Aquí, entre estas páginas vacías, aún puedo sentir tu presencia, como un eco lejano de lo que solíamos ser.

Nuestro amor era un poema en sí mismo, una canción que se alzaba en los momentos más oscuros. Pero como todas las historias de amor, la nuestra también llegó a su fin. Y aunque mi corazón se rompa en mil pedazos, sé que es lo mejor para ambos.

Espero que encuentres la felicidad que buscas, que encuentres a alguien que te ame con la misma intensidad que yo lo hice. Aunque ya no estemos juntos, quiero que sepas que siempre llevaré un pedazo de ti en mi corazón. Tus risas, tus miradas, tus palabras, todo eso vive en mí como un tatuaje eterno en el alma.

Quizás nunca llegues a leer estas palabras, pero necesitaba escribirlas para liberar mi dolor. Este libro era nuestro refugio, y ahora se convierte en el testigo de mi despedida. Te amo más allá de las palabras, y aunque el tiempo pase, mi amor por ti permanecerá inmortalizado en estas líneas.

Con eterno cariño,

Sarah”

Las lágrimas rodaron por las mejillas de Sarah mientras leía la carta. Se dio cuenta de que la historia de amor entre Daniel y Sarah había quedado grabada en las páginas del libro de poesía, y que, de alguna manera, el universo la había llevado a encontrar esas palabras que expresaban su propio dolor y despedida. Guardó la carta en su bolso y se marchó de la librería, con el corazón aún herido, pero con un atisbo de esperanza en su interior, sabiendo que el amor, a pesar del dolor, seguía siendo una fuerza poderosa en sus vidas.

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