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La Fiesta de Letras que marcó el corazón de Guadalajara

El sol de la tarde bañaba las calles de Guadalajara cuando Mateo, un niño de diez años, caminaba tomado de la mano de su abuelo, Don Manuel. Juntos se dirigían hacia Librero en Andanzas, un lugar que Mateo había estado deseando visitar, porque de ahí provenían los libros que su abuelo le regalaba y leían juntos.

Al llegar a la librería, Mateo y su abuelo se encontraron con un bullicio inusual. La entrada estaba decorada con globos y una lona que anunciaba la “Fiesta de Letras”. Los ojos de Mateo se iluminaron de emoción al darse cuenta de que estaban presenciando un evento especial.

“¡Mira, abuelo! ¡Llegamos a una fiesta de libros!”, exclamó Mateo, apretando la mano de su abuelo con entusiasmo.

Don Manuel sonrió con ternura y asintió. “Sí, parece que hemos llegado en el momento perfecto”, respondió mientras observaba a su nieto con cariño.

Juntos, entraron en la librería y se maravillaron con la amplia selección de libros que se extendía ante ellos. La voz animada del librero les dio la bienvenida y les explicó que todos los libros estaban con un 35% de descuento como parte de la Fiesta de Letras.

Mateo no podía contener su emoción al ver tantos libros que deseaba leer. Mientras recorrían los pasillos, su abuelo lo animaba a elegir sus favoritos, prometiéndole que podían llevar a casa todos los que quisieran.

Pero la sorpresa aún no había terminado. Cuando llegó el momento de pagar, el librero les informó sobre la emocionante oportunidad de participar en una rifa. “¡Regístrense en nuestra landing page y podrían ganar un bono de $1000 en libros!”, les dijo con una sonrisa.

Mateo y su abuelo intercambiaron miradas emocionadas. Sin dudarlo, se registraron en la página web con ayuda del librero, imaginando todas las historias que podrían disfrutar juntos si resultaban ser los afortunados ganadores.

Después de completar su compra, Mateo y su abuelo salieron de la librería, con los brazos llenos de libros y el corazón rebosante de felicidad. A medida que caminaban de regreso a casa, Mateo no dejaba de hablar sobre los libros que había elegido y las historias que quería compartir con su abuelo.

La Fiesta de Letras en la librería de Guadalajara había resultado ser una experiencia inolvidable para Mateo y Don Manuel. A lo largo de los días siguientes, disfrutaron juntos de las historias que habían adquirido, sumergiéndose en mundos imaginarios y fortaleciendo el vínculo especial que compartían.

Aunque la Fiesta de Letras llegaría a su fin el 4 de marzo, las memorias creadas en Librero en Andanzas, Guadalajara, permanecerían en sus corazones para siempre, recordándoles el poder transformador de la lectura y el amor compartido entre un abuelo y su nieto.

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