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Roberto: la avecilla musical en el microcosmos Literario de “Librero en Andanzas”

En el microcosmos urbano de la Colonia Roma Sur, donde las calles se despliegan como páginas de una novela en espera de ser leídas, se alza “Librero en Andanzas”. Aquí, entre el murmullo de conversaciones y el suave crujir de páginas, aparece Roberto, músico de folklore, cuya presencia recuerda a una avecilla nerviosa, única y cautelosa en su andar.

Observándolo cuidadosamente, uno no puede evitar notar la textura de su ser: un plumaje no de plumas, sino de experiencias y melodías, vestido en una chaqueta de mezclilla que lleva el relato de incontables noches de serenatas y mañanas de ensayos. Su andar es rítmico, casi musical, cada paso marcado por una cadencia interna que revela su conexión profunda con la tierra de la que su música brota.

Roberto, con sus ojos brillantes y alertas, recorre los estantes de la librería. Hay una cualidad casi táctil en su forma de explorar, como si pudiera sentir la esencia de cada libro con solo rozarlo. Sus dedos, acostumbrados a las cuerdas de la guitarra, tamborilean suavemente en el lomo de los libros, como si estuvieran decidiendo cuál de ellos cantará la melodía correcta para su alma.

La emoción que lo embarga es palpable, un trino silencioso que resuena en el aire. Aunque busca partituras y textos sobre música tradicional mexicana, su curiosidad lo lleva más allá, hacia novelas, libros de arquitectura, tratados de arte. En cada uno, encuentra un eco de su propio trino, una resonancia de su mundo interior.

Hay un color en Roberto que no se ve, sino que se siente: el matiz de un espíritu que vive y respira a través de la música y el arte. Su búsqueda en “Librero en Andanzas” es un vuelo a través de paisajes de papel y tinta, una danza entre las palabras que cuentan historias de otros tiempos, otras vidas.

En su exploración, Roberto pasa inadvertido entre los otros visitantes, absorto en su propio universo. No busca simplemente libros; busca pedazos de cielo en cada página, melodías escondidas en cada palabra. Para él, estos libros no son solo objetos; son partituras de un concierto más amplio, notas de una sinfonía que abarca todo el espectro de la experiencia humana.

La experiencia de Roberto en “Librero en Andanzas” es un reflejo de su viaje personal, un microcosmos de su búsqueda de belleza y significado en el mundo. Al salir, lleva consigo no solo partituras y libros, sino también recuerdos de un momento en el tiempo, una pausa en su vuelo perpetuo a través de la vida, un instante de conexión profunda con el arte que tanto ama.

Así, Roberto, como una avecilla en un vasto bosque de papel, encuentra en “Librero en Andanzas” un refugio, un lugar donde su trino interior resuena con claridad, donde cada libro es un espejo que refleja su pasión y su espíritu inquieto.

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