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Felipe y la Rebelión Silenciosa de los Libros.

En una recóndita selva habitada por animales sabios y no tan sabios, los relatos antiguos eran guardados en libros venerables que reposaban en una biblioteca monumental custodiada por Felipe, un elefante de avanzada edad y memoria prodigiosa. Sin embargo, a medida que avanzaba el tiempo, el nuevo régimen de la selva, liderado por un tigre ambicioso, comenzó a reescribir estos libros para solidificar su poder.

Felipe, quien conocía de memoria cada página de cada libro, no tardó en notar las sutiles pero fundamentales alteraciones. Al principio, dudó de su propia memoria, pero después de todo, era un elefante y los elefantes nunca olvidan. Así que, con la precaución que requiere todo acto subversivo, Felipe comenzó a reunir a jóvenes animales en la penumbra de la noche, en un claro secreto del bosque.

“Esta noche leeremos un fragmento de un libro muy antiguo”, decía Felipe mientras abría un libro deteriorado que había escondido bajo una capa de hojas y tierra.

Los animales escuchaban con atención, y con cada palabra que Felipe recitaba, una chispa de descontento y curiosidad se encendía en sus mentes. Poco a poco, la audiencia clandestina comenzó a crecer.

Una noche, el tigre, informado por un loro chismoso, decidió hacer acto de presencia para descubrir qué estaba ocurriendo en esos encuentros secretos. “Si hay libros involucrados, de seguro son peligrosos”, pensó el tigre.

Se ocultó entre los matorrales, listo para emboscar. Pero cuando escuchó las palabras de Felipe, una sensación inesperada lo invadió; incluso él comenzó a cuestionar las verdades que había forjado.

Felipe, al notar la presencia del tigre, decidió que era el momento adecuado para leer un texto particularmente esclarecedor. Cerró el libro y miró a su audiencia, compuesta ahora no sólo de jóvenes curiosos sino también de un tirano en potencia.

“Amigos míos, el poder de los libros es tal que incluso aquellos que los temen terminan siendo sus cautivos. Pero recuerden, un libro no cambia la realidad, pero sí puede cambiar la forma en que la vemos. Y a veces, eso es suficiente para cambiar todo.”

El tigre, ya no tan seguro de su propia autoridad, decidió retirarse en silencio. No se sabe si cambió de inmediato, pero en la selva comenzaron a correr rumores sobre una revisión de las leyes y una nueva apertura de la biblioteca.

Y así, Felipe, con su memoria infalible y sus libros prohibidos, no solo salvó la historia, sino que también plantó la semilla de la duda en corazones donde antes solo había certeza. Y en una selva llena de incertidumbres, eso era un comienzo.

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