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Una Taza de Café y un Viaje Literario en el Café Librería Extranjero

Sentado en una acogedora mesa del café librería Extranjero, saboreaba cada sorbo de mi taza de café mientras observaba con deleite a mi alrededor. Era un lugar peculiar, con estanterías repletas de libros de todas las épocas y géneros, y el aroma de las páginas impresas llenaba el aire. La suave música de fondo y el murmullo de las conversaciones creaban un ambiente tranquilo y propicio para sumergirse en el conocimiento.

Había visitado este café en numerosas ocasiones a lo largo de los años. Siempre me sentí atraído por la atención que recibía, pues los dueños y el personal parecían comprender mi pasión por la historia y los libros. Aquí, podía disfrutar de mi café con tranquilidad y sumergirme en mis pensamientos mientras esperaba la llegada de mi más reciente encargo.

Había estado emocionado por semanas cuando encargué aquellos libros raros de historia de México al Grupo de Arcadio el Trepidante, una prestigiosa tienda de antigüedades y libros usados. Sabía que encontraría tesoros ocultos entre sus páginas, información valiosa que enriquecería mi conocimiento sobre las antiguas culturas mesoamericanas. Y hoy, finalmente, era el día en que recogería aquellos tesoros.

Mi suspiro aliviado se escapó de mis labios mientras me hundía en el acolchado sillón de cuero. Me sentía satisfecho y agradecido de que esta pequeña librería se encontrara en mi camino. Era como si el destino conspirara a mi favor, permitiéndome disfrutar de un momento de relajación y deleite antes de recibir mi tesoro literario.

Desde mi asiento privilegiado, podía ver el bullicio de los clientes que exploraban los estantes, buscando sus propias joyas literarias. Observaba a los estudiantes con sus mochilas repletas de libros de texto, los escritores con su mirada soñadora y los amantes de la literatura que se sumergían en las páginas de un libro mientras disfrutaban de su café.

En ese momento, un camarero amable se acercó con una sonrisa y me preguntó si necesitaba algo más. Le agradecí y le indiqué que mi taza de café estaba perfecta. Observé cómo se alejaba, atendiendo a otros clientes con la misma amabilidad y cortesía que me habían conquistado desde mi primera visita.

Las horas pasaron rápidamente mientras disfrutaba de mi taza de café y la atmósfera relajante del café librería. A medida que me sumergía en mis pensamientos, imaginaba las historias y los secretos que los libros que encargaría pronto revelarían. Era un verdadero placer poder explorar las ruinas arqueológicas de México a través de las páginas de estos tesoros literarios.

Mientras saboreaba el último sorbo de café, me di cuenta de que la tarde estaba llegando a su fin. Me puse de pie, agradecido por el refugio que Extranjero me había brindado en ese día, y me dirigí hacia el mostrador para recoger mis libros raros. Con una sonrisa en mi rostro y el corazón lleno de anticipación, dejé el café librería, sabiendo que pronto me sumergiría en un océano de conocimiento que solo los libros podían proporcionar.

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