La librería de Bajío 156

Todos los días hay un movimiento variable, a veces lo más intenso es la compra de libros , en ocasiones lo es la búsqueda tanto de pedidos de internet como material en stock. Pero debo mencionar que es difícil establecer una rutina.

El día de hoy por ejemplo, entra una pequeña que vende dulces, ofrece cacahuates y pregunta si esta mi compañera, Eunice no acudió así que también he preparado uno que otro café. La niña me pregunta si no tengo una bolsa fosforescente ( quizá no tiene mucho que ver con las labores de librería) pero al mismo tiempo sí. En el sentido de estar a cargo de una librería muy amigable, ofrecemos un vaso de agua, alguna recomendación, la ubicación de alguna calle, agua para las mascotas ; incluso la infraestructura del lugar hace que comúnmente se escuchen comentarios como -¡que bonito lugar, huele muy bien, es agradable hacer trabajo de oficina aquí!- etc. Así que ofrecer una bolsa común de plástico implicó que la sostuviera por las asas y ayudará a que los cacahuates sean transportados de manera adecuada pues la bolsa anterior ya estaba muy rota.

No vendí libros con esta acción pero ella se sintió bien en esté lugar y se fue con una sonrisa

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