Vuelvo a leer la nota y confirmo lo de siempre: no dice casi nada. Eso es lo que la vuelve peligrosa.
Menciona que Sebastián y David Ayala andan tras las piezas más extrañas, las poco comunes. No aclara cuáles. Tampoco hace falta. Cuando se trata de ese tipo de libros, dar detalles suele ser una forma de estropearlos.
La dirección es precisa. Demasiado. Manuel Carpio 144, Santa María la Ribera. Dos días. Entrada libre. El resto queda en el aire, que es donde suelen moverse mejor este tipo de cosas.
Sé —no lo pienso, lo sé— que algo saldrá. Siempre sale algo cuando ellos revisan con calma, sin prisa, como si buscaran perderse un poco antes de encontrar. No necesariamente lo mejor, pero sí algo que no vuelve a presentarse igual.
También sé otra cosa: si no voy, me perderé de algo. Esa certeza produce una mezcla incómoda. Un optimismo seco, casi agrio, y una ironía que no alcanza a protegerme del todo. Uno aprende a convivir con eso.
Leo la nota una última vez. No promete nada. Y aun así, no me deja tranquilo.
Santa María la Ribera
Manuel Carpio 144
13 y 14 de diciembre
10:00 a 20:00
Entrada libre
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